Nosotros y terceros, como proveedores de servicios, utilizamos cookies y tecnologías similares (en adelante “cookies”) para proporcionar y proteger nuestros servicios, para comprender y mejorar su rendimiento y para publicar anuncios relevantes. Para más información, puede consultar nuestra Política de Cookies. Seleccione “Aceptar cookies” para dar su consentimiento o seleccione las cookies que desea autorizar. Puede cambiar las opciones de las cookies y retirar su consentimiento en cualquier momento desde nuestro sitio web.
Cookies autorizadas:
Más detalles

Laminitis o infosura

Martes 17 Junio 2025


La palabra laminitis por sí sola asusta a cualquier amante del caballo. A pesar de los numerosos estudios, sigue habiendo mucho desconocimiento en cuanto a por qué aparece, pero se sabe que muchas de las causas están relacionadas con la nutrición y el metabolismo. Es mucho más fácil proteger al caballo de laminitis si se comprende el proceso que conlleva.
 
Las investigaciones muestran que, lamentablemente, la laminitis es mucho más frecuente de lo que se pensaba. En una encuesta de más de mil caballos y ponis, se encontró que uno de cada diez sufrió al menos un episodio laminítico en el año anterior, lo que lo hace tan común como el cólico.

En cualquier caso, la laminitis es una auténtica urgencia; los daños inmediatos deberán atenderse sin más demora, y los problemas subyacentes tienen que corregirse lo más rápido posible.


¿QUÉ ES LA LAMINITIS?


La laminitis es una inflamación de las láminas sensibles del casco que causan degeneración y necrosis del corion laminar. Cuando la lámina se inflama, se limita la cantidad de sangre que llega al casco y puede empeorar hasta el punto en que el tejuelo o tercera falange, llega a separarse de las paredes del casco y empieza a girar hacia abajo. Allí es donde está la diferencia entre los términos “laminitis” e “infosura”: la laminitis se refiere únicamente a la inflamación de las láminas, mientras que la infosura implica la separación y rotación de la tercera falange.



Las investigaciones muestran que, lamentablemente, la laminitis es mucho más frecuente de lo que se pensaba. En una encuesta de más de mil caballos y ponis, se encontró que uno de cada diez sufrió al menos un episodio laminítico en el año anterior, lo que lo hace tan común como el cólico.
 

SINTOMATOLOGÍA
 

Una postura muy típica del caballo que padece laminitis es estirar las patas delanteras, colocando su cuerpo hacia atrás. En situaciones graves, podrás encontrarte a nuestro amigo tirado en el suelo y sin ganas de levantarse. Pero antes de llegar a estos extremos, podemos estar atentos al comportamiento de nuestro caballo para detectar otros posibles síntomas. 

Entre los encuestados, la postura clásica de laminitis, de balancearse sobre los talones, solo estaba presente en menos de una cuarta parte de los animales que presentaban laminitis. Sin embargo, más del 70% mostró signos más sutiles, particularmente dificultad para girar y un andar corto y forzado, por lo que esto es algo a lo que todos debemos estar atentos. Debemos comprobar también si el caballo o poni cambia regularmente su peso de una pata a otra, otra señal común.

Por otro lado, explorando las patas y el casco también podemos encontrar signos: 

  • Alta sensibilidad o dolor al tocar o presionar el casco del caballo
  • Alta temperatura del casco y pulso digital elevado (si no estás seguro de cómo revisar los cascos, consulta a tu veterinario o herrador)
  • Aparición de surcos en la pared de los cascos más alargados de lo que sería normal
  • Pueden aparecer abcesos o quistes en la pata, en la zona cercana al casco
En caso de duda o sospecha, consulta siempre con tu veterinario. 


CAUSAS

  • Alimentación
La alimentación es una de las principales causas. En concreto, hay dos nutrientes que les pueden afectar: los hidratos solubles de carbono (como el almidón), y los fructanos


  • Traumatismo en el casco u otras lesiones
Puede ser por un golpe concreto o un golpeo continuado, o también porque a causa de un traumatismo y consecuente dolor en un pie, el caballo puede empezar a cargar el peso mucho más en la otra extremidad. 
  • Otras enfermedades o problemáticas
Se han detectado correlaciones con caballos que tienen facilidad para padecer cólicos (por problemas digestivos que pueden derivar en esta enfermedad), así como caballos con el síndrome de Cushing, por su alteración metabólica. 

También puede ser una causa determinante una excesiva presencia de endotoxinas en sangre (por ejemplo enfermedades como la clostridiosis, duodenitis o pleuritis). 
  • Abuso de medicación

La administración de medicación a nuestro caballo siempre debe estar consultada y supervisada por un veterinaria. El abuso de algunos medicamentos, especialmente de los corticoesteroides, puede ser un factor determinante. 

En la encuesta mencionada anteriormente, también había una correlación con el cuidado de los cascos. A gran escala, mostró que aquellos caballos cuyos cascos son herrados o recortados cada más de 8 semanas tienen un mayor riesgo de sufrir laminitis. Por lo tanto, ya sea herrado o descalzo, asegúrate de que el herrador lo visita regularmente.

Otros factores de riesgo según este estudio fueron: 
- Haber sufrido con anterioridad episodios de laminitis
- Un aumento repentino de peso
 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIRLA?


Como en cualquier problemática, siempre es mejor prevenir que curar. En el caso de la laminitis, si nuestro caballo ya ha sufrido una infosura previamente, debemos estar muy atentos para poder evitar una recaída. 

  • Alimentación: 
La dieta no debería abusar de cereales o piensos con mucho almidón, carbohidratos o azúcar. Especialmente en primavera y otoño, hay que tener cuidados con los pastos, ya que tienen un alto contenido en carbohidratos, por lo que entonces puede ser necesario restringir o modificar la dieta. 

Si nuestro caballo necesita un aporte de energía extra debido a un alto nivel de ejercicio, los aceites son una opción de ingesta segura y adecuada de energía de liberación lenta. Se deberán introducir gradualmente en la dieta durante varias semanas, para darle tiempo al metabolismo a adaptarse a la nueva fuente de energía. 

Es importante comprobar regularmente la condición corporal del caballo, y a veces no podemos confiar sólo en la vista. Para detectar cualquier cambio en el peso del caballo puede resultar útil una cinta de pesaje. Aunque puede no ser totalmente exactos, son una buena guía para cualquier cambio. Si se observa un aumento de peso, se deben tomar medidas adecuadas en la dieta. 

  • Actividad física: 
El ejercicio regular y moderado es esencial. El movimiento promueve la circulación y la consecuente reparación de las zonas afectadas. Debemos evitar, en la medida de lo posible, el ejercicio continuado sobre suelos duros.
  • Suplementación: 

Hay suplementación específica que puede ayudar a prevenir la laminitis, o a acelerar su recuperación. 
 


LAMINAZE PELLETS
LAMINAZE ofrece apoyo a caballos y ponis sensibles a los cambios estacionales de pasto a lo largo del año. Administrando Laminaze, aportas al caballo nutrientes clave para la salud de las láminas del casco, así como antioxidantes de origen natural para minimizar la actividad de las toxinas. 
Además, su fórmula contiene prebióticos, probióticos y postbióticos y bentonita, trabajando juntos para ayudar a reconstruir un tracto digestivo sano y abordar la causa raíz, fomentando la resiliencia de los individuos propensos a enfermedades.

Presentación: 750gr o 3 kg
 

También podemos administrar un antiinflamatorio natural, para reducir el dolor y la inflamación.


MSM PURE
El Metil Sulfonil Metano es la forma más biodisponible del azufre en estado puro. El azufre es un mineral esencial que contribuye al mantenimiento saludable de la musculatura, huesos y epitelios del organismo. 
Aporta flexibilidad y elasticidad al tejido conjuntivo, es un potente antiinflamatorio natural y antioxidante que combate el dolor y ayuda a la regeneración de los sistemas músculo-esquelético.

by NEORG